
(Acrílico 2x3).
Se vislumbra un espacio hogareño, con un fondo paisajista que refleja paz, tranquilidad y sosiego.
El cielo, el océano, el barco, el pájaro, la montaña, el prado, la tierra, las piedras, la palmera tropical con su sombra reflejada en la transparencia del agua, todo esto y más, se descubre a través de tres ventanales con forma de arcos, donde aparecen azules, blancos puros, grisáceos y violáceos, azules marinos, verdes suaves y fuertes, para reflejar en armonía una muestra de la naturaleza viva.
Se completa esta obra de arte con una parte simbólica, sobre los alféizares de dos de los tres arcos, nuestra gata, Isis, en pose mayestática, observa al espectador con la intemporalidad de la mirada gatuna que la pintora ha sabido translucir en los ojos azules del felino.
Un libro abierto, emblemático de la literatura española, con patina de sepia y una de sus hojas ilustrada con un dibujo del Quijote de Picasso, con molinos de viento y sol de tierras manchegas.
Una guitarra compañera de muchas noches de ronda, que parece escaparse del mural y afina sus tonalidades de rojo inglés con el color del tejar próximo. Instrumento entrañable, que traslada con sus acordes y arpegios, el sentimiento y la pasión de aquel que teniéndola entre sus brazos se entrega a ella y deja escapar sin quererlo las notas de su alma.
Disfruten este mural activo, merece la pena.
Fotografía y diseño: Françoise y Chema
Tegueste, octubre 2009