lunes, 5 de junio de 2023

Adam Smith: La obra de la que no se habla


Adam Smith (5 de Junio de 1723): el padre del liberalismo sigue vivo 300 años después.
“La teoría de los sentimientos morales” que publicó en 1759. Una obra de la que no se habla.
Un tratado filosófico innovador que exploraba la naturaleza humana y el papel de la moral en la sociedad en el que Smith argumentaba que los seres humanos están impulsados por una simpatía natural hacia los demás y que la búsqueda de la felicidad y el bienestar es un objetivo compartido. Defendía que la sociedad funciona mejor cuando se basa en la empatía y la compasión. De ahí que, frente a los liberales que reivindican su figura a través de La riqueza de las naciones, los comunitaristas como Michael Sandel prefieran resaltar la importancia de Teoría de los sentimientos morales.
Según Adam Smith, de la mezcla ponderada de simpatía hacia los sentimientos ajenos y de amor propio, que no egoísmo, surgen valores morales que en última instancia hacen posible que individuos interesados en sí mismos puedan convivir en una sociedad justa, pacífica, próspera y libre.

viernes, 19 de mayo de 2023

La sirena mejor en casa

 


Hoy he tenido un día provocador. Esta mañana bajaba por la escalera de casa, todavía medio dormido me tropecé con el cuadro que un día pinté “La mujer en la roca” lo que hizo acordarme del oleaje y su belleza. La pinté hace tiempo teniendo como modelo una fotografía en blanco y negro que encontré en un albúm de una casa de antigüedades, me entusiasmé tanto de aquella mujer que yo quería tenerla cerca y ver el brillo, el color de sus ojos, sentir la textura de su piel, probar la calidez de sus manos y comprobar el oleaje de su cuerpo dorado por el sol así que cogí un metro cuadrado de Océano Atlántico y empecé mi desafío.
Según la iba pintando me fijaba en sus ojos y me reflejaba en ella, veía que las curvas de su cuerpo se juntaban con las olas se perdían en el agua sin encontrar la roca que del agua emergía, yo me entraba en el agua, la cogía en mis brazos, recogía sus cabellos y ella se revolvía para quedar en la postura que el arte requería, las olas nos enredaban hasta que en la paleta encontraba el color de cada trozo de su piel que el pincel trasladaba poro a poro a lo largo de su cuerpo siempre buscando la luz de su mirada en la mía.
Cada día que la dejaba sola en el estudio llegaba a casa mojado pero no me importaba porque la lluvia interna regaba mi sentimiento y encendía mi pasión. Día tras día aquel cuerpo fue creciendo en su color y las olas amainaron hasta que aquella creación entró en su roca embellecida. Su mirada quedó tan distante que estuve a punto de dejarla en una sala de sirenas pero pensé que mejor que en casa no iba a estar en ningún sitio así que la fui deslizando y la colgué con cariño en la pared de la escalera y desde entonces siempre que subo a mi habitación ella me anima para llegar al piso de arriba pero cuando bajo entonces me mira y sonríe.

lunes, 15 de mayo de 2023

El amor que mueve el sol


15 de Mayo

En mi cumpleaños.
Muchas gracias amigos por vuestra atención.

“El amor que mueve el sol y las demás estrellas" 

Once septenios de vida.
once legados confusos
unos pasaron ilusos

otros por senda sufrida. 

Con la lección aprendida 

el asombro volverá.
La aventura seguirá

y si Dios no lo remedia 

como Dante en la Comedía 

el intelecto flaqueará.

jueves, 11 de mayo de 2023

Las sombras de la vida.

Las sombras del atardecer iluminan la vida.

miércoles, 26 de abril de 2023

Romería de San Marcos en Tegueste


 Estamos en abril de Romería

cantando vamos todos pa Tegueste

porque en un lindo pueblo como éste

dan ganas de cantar de noche y día

zurrón de gofio vino y garbanzas

la fiesta se convierte en tradición

barcos que navegan por las calles

cargados con fuego de ilusión…. 


TEGUACO





martes, 18 de abril de 2023

El arte a las alturas


 Cuando el arte se acerca a las alturas....

"creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe."

lunes, 13 de marzo de 2023

Recuerdo de mi paso por la Facultad de Económicas en Somosaguas. De Tamames.


Durante mis estudios de Económicas en la Facultad de Somosaguas y en la Feria del Libro de aquel año Junio 1975 tuve la ocasión de conocer a Ramón Tamames cambié impresiones con él acerca de sus libros y la situación en aquellos momentos. Cariñosamente me dedico uno de los libros y me deseo suerte para terminar la carrera que felizmente así fue.

En estos momentos de actualidad en que Ramón Tamames liderará la moción de censura en el Congreso de diputados los próximos días 21 y 22 de marzo aprovecho la ocasión para compartir el artículo “De Tamames” publicado en el saltodisrio.com por mi amigo PEDRO COSTA MORATA ya que después de leerlo coincido y reconozco su honestidad, integridad y solidez de todo lo que cuenta acerca del personaje.


Pedro Costa Morata 

12 MAR 2023 07:46 

De Tamames 

Podríamos zanjar la reaparición de Ramón Tamames del brazo de la ultraderecha fascistoide española con aquello de que “el fugitivo de su clase acaba por volver a ella”. Pero no; a Tamames hay que tratarlo con el cuidado que merece su persona, con la atención política debida y con el análisis ideológico del caso. 


Leopoldo Calvo Sotelo saluda al por entonces diputado Ramón Tamames en el Congreso de los Diputados. 12 de mayo de 1981. 

podríamos zanjar la reaparición de Ramón Tamames del brazo de la ultraderecha fascistoide española con aquello de que “el fugitivo de su clase acaba por volver a ella”, o esta, más pedestre, de que “la edad lima el izquierdismo hasta convertirlo en conservadurismo creciente”. Pero, no: a Tamames hay que tratarlo con el cuidado que merece su persona, con la atención política debida y con el análisis ideológico del caso, que es seguramente lo más interesante. Y 

dejar de lado el caso que ha acabado recordándonos, de esos jóvenes burgueses, cultos e idealistas que, asqueados de la dictadura cutre y su estética atroz, abrazaron el comunismo como respuesta redentora de sí mismos. 

A Tamames hay que tratarlo con el cuidado que merece su persona, con la atención política debida y con el análisis ideológico del caso, que es seguramente lo más interesante 

En Tamames tenemos a un tipo de cualidades singulares, no solo científico- económicas, sino también políticas y, en mi opinión, también humanas. Lo de menos, en este trance que ha decidido vivir protagonizando la moción de censura que el partido ultra Vox presenta, son sus debilidades, como todo el mundo. Y como había quedado arrumbado por la historia, cualquier información que alumbre e ilustre al personaje creo que resulta oportuna, sobre todo si queremos que las generaciones jóvenes tengan idea de quienes han sido parte activa de la historia reciente de España. 

Antes de conocerlo personalmente, yo disponía de su extraordinaria Estructura Económica de España, aparecida en 1960 (y que va por su 26a edición, la de 2022) y que, como estudiante de Políticas, había devorado. Nos encontramos cuando ambos andábamos presentando nuestros libros por Aragón en el verano de 1976: él, creo recordar que Historia de Elío, contando su experiencia reciente en la cárcel franquista, y yo Nuclearizar España, resumiendo las primeras luchas antinucleares en el país. Hemos tenido siempre buena química, así que colaboré con él en algunos de los numerosos proyectos de consultoría que le encargaban. Como los Anuarios, de Planeta o, mucho más importante, el magno estudio sobre Contaminación en las ciudades que su departamento en Económicas, conjuntamente con el del inolvidable Fernando González Bernáldez, en Ecología, ambos de la Universidad Autónoma de Madrid, desarrollamos en 1979-1981. Ramón nos vinculó a Mario Gaviria y a mí, como ecologistas ya curtidos, en esa tarea. En esos años, por cierto, Gaviria y yo escuchamos desde las tribunas del Congreso de los Diputados la (probablemente) única vez que nuestros nombres sonaron en tan majestuoso espacio, cuando el diputado Tamames criticaba el Plan Energético de UCD y pedía a los expertos del Ministerio de Industria que “consultaran a Mario Gaviria y Pedro Costa”... 

Nos encontramos cuando ambos andábamos presentando nuestros libros por Aragón en el verano de 1976: él, creo recordar que Historia de Elío, contando su experiencia reciente en la cárcel franquista, y yo Nuclearizar España, resumiendo las primeras luchas antinucleares en el país 

De aquel estudio -al que aporté, por cierto, mi primer análisis sobre las radiaciones no ionizantes (es decir, electromagnéticas), como descanso del empacho que había acumulado con las ionizantes (o sea, las nucleares)- recuerdo la buena amistad que hice con estupendos profesores del departamento de Ramón, como Donato F. Navarrete, Rafael Esteve, Félix Lobo, Santos Ruesga... Y también recuerdo que, ya en confianza, cuando preguntaba a alguno de estos profesores si era verdad que el propio Tamames escribía los (numerosos) libros que cada año aparecían con su nombre, así me lo confirmaban, haciéndome saber que Ramón era un gran madrugador y que a las 5 de la mañana ya estaba trabajando en casa. 

También era un experto montañero, de sensibilidad ecologista demostrada. Fue estupenda la acampada que organizó, con un centenar de seguidores, en las Paredes Negras de Gredos, hacia 1980, como protesta por los planes de urbanización de la montaña que se atrevían con ese mágico mundo. Él me invitaba a actos y proyectos y yo le correspondía, aunque en mucha menor medida, claro, hasta poder hacerlo en varias ocasiones cuando dirigía las actividades culturales de mi Escuela de Telecomunicación. Recuerdo una sesión en la Fundación Díaz Caneja, de Palencia, sobre medio ambiente, que me dio ocasión ya de ver cómo Ramón se dejaba querer por la élite castellano- leonesa del PP. Sensación corroborada cuando, preparando un trabajo sobre los regantes de los Llanos de Carchuna, en la costa granadina, comprobé su implicación en el mundo económico del PP. O cuando, más recientemente, me invitó al Instituto de España (entidad de eminentes carcamales procedentes de las diez Reales Academias del país), a debatir sobre energía nuclear en presencia de la reina Sofía (que me demostró gran interés e incluso conocimiento sobre ese tema). 

Recuerdo una sesión en la Fundación Díaz Caneja, de Palencia, sobre medio ambiente, que me dio ocasión ya de ver cómo Ramón se dejaba querer por la élite castellano- leonesa del PP 

Pero al conocer su revival, tan vistoso, pretencioso y como de asunto pendiente, he recordado que, en aquellos años de la transición, en la que creíamos que cabían todas las posibilidades en la sucesión política de la dictadura, y hablándose mucho de la república, corrían “tres candidatos”, en los cenáculos alterados del periodismo politizado: una era la de Tierno Galván, con su toque azañista y su inmenso ego sublunar; otra, la de García Trevijano, famoso constitucionalista aunque ideológicamente inclasificable; y la de Tamames, brillante estrella del PCE, al que le adornaban méritos antifranquistas como para merecer la banda de presidente presidencialista, con su culturón universalista y su tirón antifranquista. 

De resultas de las primeras elecciones municipales de 1979, desde el Ayuntamiento de Madrid, que ganaron socialistas y comunistas, se convirtió en activísimo número 2, con Tierno Galván de (vistoso, literario y algo decimonónico) alcalde, emprendiéndola, con su capacidad e inteligencia, contra la caspa acumulada en la capital durante 40 años. 

Pero —como se preveía— el gran Ramón pronto acabó dándose de cabeza con el muro carrillista, con grave pérdida de su pundonor, e iniciando un periplo degradante que todos sus conocidos considerábamos impropio, inoportuno y algo más que un punto indecente, por lo que lo mismo ha venido guardando en su corazón una especie de revancha hacia aquellos años singulares y aquellas turbulencias que dieron en su ninguneo (cosa que consideraría que ni él ni España merecían), dándonos el espectáculo, tras un reintento de coalición con la nueva Izquierda Unida, de acudir a las filas, y los brazos, del vituperado Suárez, antesala del inevitable -ya puestos- deslizamiento hacia los inconfesables dominios del PP. 

Pero -como se preveía- el gran Ramón pronto acabó dándose de cabeza con el muro carrillista, con grave pérdida de su pundonor, e iniciando un periplo degradante que todos sus conocidos considerábamos impropio, inoportuno y algo más que un punto indecente 

He aquí, pues, a una estrella que no llegó a brillar como ella misma esperaba o pretendía, dejando siempre pendiente su regreso como -según dicen los hechos- una obsesión irreprimible, que se salta principios políticos a los que cualquier intelectual curtido en la historia de España no debe renunciar, y mucho menos si es por soberbia. Pero este es un soberbio con cualidades, y eso hay que tenerlo en cuenta y puede respaldar cierta legitimidad en un exhibicionismo político que en la historia reciente de España no tiene precedentes (y que, por eso mismo, puede que mueva a nuestro catedrático a la búsqueda de los años perdidos). El Gobierno de Pedro Sánchez hará bien en prestar la atención debida a la presencia, las palabras y el conocimiento amplio, no sólo económico, que de España tiene Ramón Tamames, y hacer caso omiso de las (indeseables) compañías que ha acabado frecuentando y que pretenden utilizarlo. 

Para quedar en la historia con la impronta final que Tamames debiera desear, su regreso a la tribuna del Congreso habrá de ser notable, puede que excepcional, sin que haya de asimilarse en todo a las posiciones de Vox. Él sabe muy bien el alto riesgo que corre de que su lugar definitivo en la historia resulte más innecesario que ejemplar.