lunes, 19 de febrero de 2024

Justo Sotelo, Almudena Mestre y Germán Gullón aman Madrid y no se olvidan de Galdós


Acuarela que pinté en homenaje a Madrid ciudad donde nací y en referencia a la Cava de San Miguel donde se suceden varias acciones de la obra literaria de Fortunata y Jacinta de Benito  Pérez Galdós.


Hoy quiero compartir el brillante post de mi querido amigo Justo Sotelo junto al comentario de Almudena Mestre ya que están dedicados a la ciudad de Madrid donde nací, trabajé y estudié junto a la referencia de la biografía de Galdós escrita por German Gullon que siempre tendré entre mis manos. Un cariñoso saludo para los tres.


JUST SOTELO

"Salvador Monsalud en la Plaza Mayor".

Siempre que paseo por las calles que van a dar a la Plaza Mayor me acuerdo de Galdós, como ayer por la tarde en que me saqué la foto. Por allí transcurren algunas de sus novelas contemporáneas y sus Episodios Nacionales que tanto me gustaron de adolescente. El protagonista de la primera serie es Gabriel Araceli, y de este tomé el nombre para mi novela "Poeta en Madrid". El de la segunda serie es Salvador Monsalud, e igualmente me impactó en aquella época, cuando se estaba formando mi mente sobre el mundo que me había precedido, y no me refiero tan solo a las décadas anteriores de la Guerra Civil y el franquismo. Salvador es un personaje que a lo largo de las diez novelas evoluciona desde su inicial afrancesamiento al liberalismo progresista. Su antítesis ideológica es Carlos Garrote, su medio hermano, tradicionalista y absolutista. Ese enfrentamiento le servirá a Galdós para reflejar la rivalidad entre carlistas liberales y reaccionarios, reflejo histórico de la "escisión de las dos Españas" del siglo XIX, que ya había esbozado en "La Fontana de Oro", y que remataría en 1876 con "Doña Perfecta", obra contemporánea del primer episodio de esta segunda serie "El equipaje del rey José". Octavio Paz, en su discurso de agradecimiento por el Cervantes en 1982, se identificaba con Monsalud en estos términos: "Al llegar a la segunda serie me cautivó inmediatamente la figura de Salvador Monsalud. Fue mi héroe, mi prototipo. Mi identificación con el joven liberal me llevó a enfrentarme con su medio hermano y adversario, el terrible Carlos Garrote, guerrillero carlista. Dualismo a un tiempo real y simbólico: el hijo legítimo y el bastardo, el perro guardián del orden y el vagabundo, el hombre del terruño y el cosmopolita, el conservador y el revolucionario. Pero Carlos Garrote, como poco a poco advierte el lector, no solo es el adversario que encarna la otra España, la de ¡Religión y fueros!, sino que es el doble de Salvador Monsalud... Cada uno es el otro y el mismo. Descubrí entonces que a todos nos habita un adversario y que combatirlo es combatir con nosotros mismos".

La música que siempre me viene a la cabeza cuando pienso en los Episodios Nacionales es la de Beethoven, en particular el Concierto Emperador. Seguro que Galdós también la escuchaba un domingo por la mañana, como hoy: 

https://www.youtube.com/watch?v=3TiYGxOQDYw

Sí, al pisar los soportales de la fotografía recordé a todos los que habían pisado aquellas baldosas antes que yo, ya fuera en el mundo real o en el de la ficción, pues al final son el mismo mundo, el que habita en mi mente.


Esto es lo que nos cuenta Almudena

He procurado no desperdiciar ni una coma ya que todas sus referencias son dignas de prestar atención y no perderse ninguna sobre todo para aquellos que como yo no quieren dejar de aprender.

Tanto tú Justo como German Gullon sois dos enamorados de la ciudad de Madrid a través de la figura de Galdós y gracias a los nos habláis sobre su personalidad humanista en el XIX. Un hombre de razón y corazón, mente y emociones, espíritu y cuerpo que alcanzó la cima de la literatura moderna. Contribuyó y ofreció en sus obras literarias un ejemplo de ser humano real, verdadero, con una herencia literaria del siglo de Oro mediante don Quijote de la Mancha, e indagó en otros personajes decimonónicos (abogados, empleados, médicos, comerciantes, maestros, mujeres). Leer a Benito Pérez Galdós es adentrarse en su pensamiento y recorrer los laberintos de su lenguaje a través de un mundo ficticio o real donde queda patente su intelectualidad. Recuerdo cuando en 2020 Germán Gullón nos presentó en tu tertulia la biografía “Galdós. Maestro de las letras modernas” (Valnera, 2020) justamente en el centenario de su fallecimiento. Nos mostró a un genio literario español a través de sus amores, su papel en la política y su perfil inclinado hacia el republicanismo, sus lecturas de Balzac, Dickens o Mesonero Romanos, sus amistades con Menéndez Pelayo, Clarín y Pereda; su papel como renovador del teatro español y su figura literaria de nuestras letras criticada y ensalzada por escritores y personajes actuales relevantes en el mundo de la cultura. Gullón trazó el retrato de los rostros de un escritor, un intelectual, un ser humano inquieto y vivo, afincado en el siglo decimonónico donde los periódicos y las revistas eran un instrumento de máxima importancia para el desarrollo y la difusión de sus ideas y escritos, y le ayudaron a contextualizar espacial y temporalmente sus novelas y sus Episodios Nacionales (La Nación, El Debate, Las Cortes, La Revista de España, Las Novedades, El Contemporáneo, El Omnibus, etc.). Afín al Krausismo Galdós nos reflejó en su obra, la España secular y laica (La Desheredada, Fortunata y Jacinta, Miau), la del XIX y entendió el arte de la vida presentando a sus personajes en continuo vaivén y oleaje de esa sociedad decimonónica anticlerical. La literatura representa la vida de una época y Galdós nos aportó con su vida y sus obras nuevos ángulos y nuevas visiones de la realidad a través de la vida del arte en la novela. Dentro de una época negra, Gullón nos mostró los escenarios urbanos, los colores, los cuadros, las manifestaciones, la luz de los interiores y la pintura XIX con Rosales, Emilio Sala, los impresionistas y su relación con Sorolla (que le retrató en dos ocasiones, 1894 y 1911). Siempre he pensado que leerte, amigo mío, es como adentrarse en el Dublín de James Joyce, un Londres de Charles Dickens, una Nueva York de F. Scott Fitzgerald, una Lisboa de Fernando Pessoa, un París de Honoré de Balzac, una Barcelona de Sagarra y de Marsé, una Viena de Robert Musil, un Berlín de Walter Benjamin. También existe un Madrid de Lope, de Mesonero Romanos, de Larra, de Benito Pérez Galdós, de Baroja, de Cassino Assens, de Carlos Arniches, de Gómez de la Serna, de Valle-Inclán" y un Madrid de Justo Sotelo. Leerte es rescatar la fantasía y la erudición, la cartografía en el tiempo y el espacio de la vida abriendo senderos y caminos ante las encrucijadas del mismo modo que lo consigue Claudio Magris en su libro "El infinito viajar". 


COMENTARIOS

German Gullon

Gracias Chema, por la parte que me corresponde. Galdós ha sido para mi un guía en todo, sobre todo por ese abrazo tan humano que da al gran colectivo que es Madrid o su Santander o España, del que habla Justo. Aprendí la riqueza humana de nuestro país, reflejada en el arte, y que nace en la gente. Nunca, ni en sus más fieros artículos políticos enfrentó a unos españoles con otros. Odiaba el nacionalismo, por ser un modo de pensar que separa, que enfrenta, y era un gran patriota, que amaba todos los rincones del país y sus gentes. Chema madrileño canario como Galdós, un abrazo.


Chema Menéndez

Muchas gracias Germán por tus palabras las guardaré con cariño en mi blog. Un abrazo.

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