domingo, 1 de abril de 2012

EL OSCAR DE LOS APLAUSOS

No existe mayor satisfacción que compartir con amigos la elaboración de un proyecto, recorrer juntos el laberinto y ante las encrucijadas elegir el camino del corazón. Ese es el camino que escogimos y que nos llevó a desarrollar a lo largo de cuatro meses la grabación del documental OTROS TIEMPOS, OTRAS VIDAS en el que un grupo de jubilados contamos nuestras inquietudes disfrutamos con nuestras aficiones y continuamos en el aprendizaje de la vida.

Un proyecto común cuyo fin no es otro que ayudar a todo aquel que se encuentre en circunstancias parecidas y se vea reflejado e identificado con nosotros.

Por fin tuvimos la suerte de disfrutar su proyección, rodeados de nuestras familias, amigos y compañeros telefónicos.

Cuando terminó la proyección llegó la entrega del oscar de los aplausos y el cariño que compartimos todos los que allí estábamos .

jueves, 1 de marzo de 2012

POEMA AL MAESTRO Antonio Marín Montero



Un anhelo

Desde Granada se escucha

el son de las chirimías

a Tenerife despierta el sentimiento dormido

en busca voy de un anhelo.


A la puerta de la Alhambra

brilla el oro por el Darro

en la cuesta del Caidero

ha nacido una guitarra.


Causa la admiración

con su vestido de cedro

de palo santo bordado

que Marín la modeló.


La recojo entre mis brazos

la acaricio con mis dedos

el saber del buen maestro me enseñará a educarla

que no hay delicia mayor allá por el Albaicín que el sonar de una guitarra.


Cuando vuelva de regreso dejaré atrás la gloria, los trémolos de la Alhambra, los rezos de los gitanos, las palmas, el cajón y el cantar de Camarón.

Chema Menéndez

Granada 8 de febrero de 2012

jueves, 2 de febrero de 2012

LA PASION ES ROJA

Son las doce y media de la noche solo quedamos los de sucesos. Las linotipias se callan. El periódico ha cerrado a las diez. Se me hizo tarde. Todos se han ido menos yo. Siempre con la misma canción cuando hay fiambre hay que pasarse por la morgue y traer el reportaje. El morbo es lo que vende. Bueno se acabó me voy a la calle a dar vueltas perdiéndome por los tugurios donde se practica el arte de volar las fantasías. Vaya casualidad ahí están los de deportes con las del corazón. Será por lo de la resistencia en el juego del amor. Cansado del recorrido me voy al tablao donde bailan las pasiones. Entro. Atravieso el portal con el agua que bendice. Miro adelante y vislumbro un ambiente de fragor. Arriba en el altar está ella con su energía y pasión. Abajo rezan guitarras, suena el coro de las palmas y canta la devoción. Arriba en su cara el misterio, en sus manos la caricia y en sus piernas la evasión. Su gesto es mi deseo. Su postura la insinuación en el volar de su vestido.

Me paro a pensar. Nunca creí que la volvería a ver. La última vez que nos juntamos se escribió un episodio en el libro de mi vida. Es la página que se escribe cuando emerge la pasión que llevas dentro y sientes la satisfacción que se escapa sin control. El alma va hacia el edén junto a Eva convertida en la figura arrastrada. Te envuelve, te engulle, te ahoga y te destroza. Te derramas y gritas. Susurras. Y nadie acude. El silbido. La serpiente hiberna.

Y si vuelvo. Entonces la aventura es desventura.

Prefiero describir los recuerdos cuando me adentro en el sueño. Las medias que acarician sus piernas suben hacia el refugio del rojo de su color que bordea sus caderas. Mis ojos van detrás hasta encontrar el cobijo. Es fuego lo que siento cuando miro sus pies frenéticos que rebotan sobre agujas. Agujas que clavan mi alma donde el fuego del deseo ya se apaga y extenúa.

Déjala estar en el recinto sagrado donde se vive la gloria y se transita a la tierra. Cuando el fuego avive yo volveré a buscarla.

Chema Menéndez

domingo, 1 de enero de 2012

LA MIRADA

Un año más. El tiempo pasa y a la vida cada vez le queda menos. La memoria se adentra en el jardín del olvido y la fragancia se marchita

No hace mucho que nos conocemos. Nuestra vida se intercambió de tal manera que sus pensamientos son los míos y con los míos le contesto.

No nos hablamos. Nos miramos.

Acabo de levantarme después de trasnochar. Son las siete de la tarde, ayer no fui a verla pero hoy no puedo faltar . Me visto con prisa llamo a un taxi y voy directo al teatro de la calle principal.

La gente entra pausada. Yo corriendo por la puerta de actores

Toco la puerta y entro. Es el camerino del teatro de la vida donde en unos minutos tendrá que representar el papel que tanto le costó conseguir.

Está ahí, con su dulce figura. Las manos apoyadas sobre sus muslos, las pulseras enredadas en sus muñecas y las sortijas en sus dedos, su frágil apariencia la delata, su cara parece un cuadro sacado de una fotografía, el oro de su pelo recorre una de sus sienes, su nariz es el doncel que doma sus briosos labios. Sobre su cara inclinada resplandece el azul de sus ojos , me mira y con ellos expresa sus sentimientos “no quiero interpretar un papel que no es el mío. Yo quiero ser libre y que no me impongan aquello en lo que no creo, quiero triunfar en la vida pero no de cualquier manera y a cualquier precio”.

La situación es tensa no me salen las palabras pero la mirada de mis ojos contestan a los suyos “el tiempo continúa su camino, el momento de salir a escena está próximo. Te la juegas porque a lo mejor no tendrás mas oportunidades. En el fondo de ti siempre ha existido ese coraje y esa voz rotunda que machaca insistentemente tus oídos ¡Resiste lo conseguirás!”, cruzamos las miradas, en ese momento se escucha el silencio y el telón de la vida comienza a deslizarse .

Chema Menéndez

jueves, 1 de diciembre de 2011

SIN DARME CUENTA....

Apolo y Dafne

Salí a la vida y lloré.

Sentí una caricia y me calmé.

Crecí en la calle y aprendí.

De la belleza y la música me entusiasmé.


En la aventura de la noche me apasioné.

Con las miserias de la vida me decepcioné.

De la mirada del que pide me pregunté.

Del sufrimiento no se que hacer.


Vi el brillo en tus ojos y los miré.

Oí la música de tu voz y la escuché.

Sentí tus senos y estremecí.

Dejaste tu puerta entornada y entré.


Las hojas del otoño contemplé.

La vereda que marcaban recorrí.

El tiempo pasaba y le acompañé.

Los amigos se fueron y recé.


Las piedras del camino superé.

El frío del invierno soporté.

Sin darme cuenta, sin darme cuenta.

Sin darme cuenta, me iré.

Chema Menéndez

martes, 1 de noviembre de 2011

EL ORGANILLO



“Cuando vayas a Madrid chulona mía, voy a hacerte Emperatriz de Lavapiés y a alfombrarte con claveles la Gran Vía y a bañarte con vinillo de ...

Noche apasionante de Madrid, años sesenta, cabaret de prestigio de la vía principal, clientes, camareros, camareras, prostitutas, chulos y cerilleras donde la burguesía madrileña se mezcla con escritores, poetas, artistas y vividores de los aledaños del Fontoria el antro de moda: ritmo, frenesí, diálogos profundos, escenas excitantes, peleas, encuentros con desconocidos, humo y alcohol todo lleno de esa música suave y deliciosa llegada desde Nueva Orleáns, impregnada de la aventura directa hacia la divinidad.

Divina era la relación entre un camarero atrevido del barrio de Lavapiés, el músico Frederick, la señora del marqués de Estrada, que era la mujer más castiza del barrio de Chamberí y el propio marqués, al que no le disgustan las melodías llegadas desde Nueva Orleans.

Madrugada tras madrugada en el furor de la noche el amor se descubrió: el marqués se fue con Frederick y doña Concha la del marqués, se quedó con el Manolo, el camarero atrevido y postinero que tocaba su organillo con especial atención.

No hubo nada más venturoso e inquietante que vivir las noches en un tugurio lleno de hombres y mujeres con ganas de divertirse, sin prejuicios y sin límites. Lo sé porque el camarero era yo.

sábado, 1 de octubre de 2011

VOLAR EN CLAVE DE SOL


Se esfuerzan en hacer el nido alimentan a sus polluelos para aprender con atención y preparar día a día el concierto de sus vidas. Abren sus ojos, pían saltan de hoja a hoja, avanzan por los compases, se paran en los silencios y ante las adversidades superan los contratiempos.
Se preparan para volar, se deslizan recorren las cinco líneas que sobre el atril encuentran. Entre las notas se escuchan sus trinos modulados que con rigor esculpen la figura de la sonora armonía. Con la banda alzan el vuelo y se dirigen tan lejos como la imaginación alcanza.
De su pico escapan las melodías del alma y balanceándose en los acordes a través de los tresillos suben por las escalas. Llegan al calderón donde esperan con paciencia el aviso que les lleve para continuar su ascensión. Reconducen su aventura, se abren al universo, deslumbran a los sentidos, se pierden en la lejanía hasta llegar al final de la sinfonía aprendida.
Y allá en la eternidad se posarán en los palcos de aquellos que les guiaron con su inspiración divina: Mozart, Bach y Beethoven, tres pájaros de vuelo interminable.