lunes, 19 de abril de 2021

Camino del conocimiento

"La buena literatura alumbra al pensamiento en trance de acceder a la belleza, pero la inteligencia de ésta acaba donde la intelectualidad comienza.El arte de lo bello abre avenidas al conocimiento sentimental del mundo y del alma."

Antonio García-Trevijano Forte

 

viernes, 12 de marzo de 2021

Los tablaos flamencos no pueden desaparecer.


 La pandemia acaba con el flamenco en Madrid: los tablaos cierran sus puertas.

El flamenco para muchos es un sentimiento que se lleva dentro y sobre todo si has vivido esas noches de delirio y pasión en los tablaos de cualquier ciudad de España.
Los tablaos no pueden desaparecer son el paradigma del flamenco, de la guitarra, del cante, del bailaor del arte de la cultura universal.
Este es mi recuerdo dentro de la tristeza y nostalgia que me produce la noticia.
Cansado del recorrido me voy al tablao donde bailan las pasiones. Entro. Atravieso el portal con el agua que bendice. Miro adelante y vislumbro un ambiente de fragor. Arriba en el altar está ella con su energía y pasión. Abajo rezan guitarras, suena el coro de las palmas y canta la devoción. Arriba en su cara el misterio, en sus manos la caricia y en sus piernas la evasión. Su gesto es mi deseo. Su postura la insinuación en el volar de su vestido.
Me paro a pensar. Nunca creí que la volvería a ver. La última vez que nos juntamos se escribió un episodio en el libro de mi vida. Es la página que se escribe cuando emerge la pasión que llevas dentro y sientes la satisfacción que se escapa sin control. El alma va hacia el edén junto a Eva convertida en la figura arrastrada. Te envuelve, te engulle, te ahoga y te destroza. Te derramas y gritas. Susurras. Y nadie acude. El silbido. La serpiente hiberna.
Y si vuelvo. Entonces la aventura es desventura.
Prefiero describir los recuerdos cuando me adentro en el sueño. Las medias que acarician sus piernas suben hacia el refugio del rojo de su color que bordea sus caderas. Mis ojos van detrás hasta encontrar el cobijo. Es fuego lo que siento cuando miro sus pies frenéticos que rebotan sobre agujas. Agujas que clavan mi alma donde el fuego del deseo ya se apaga y extenúa.

sábado, 6 de febrero de 2021

La jubilación por el arte y la literatura



En mi jubilación se despertó el interés por el arte y la literatura junto al estudio de las nuevas formas de entender la vejez con la ventaja de ser protagonista en el vivir de cada día.
El pasado mes de Octubre participé en la tertulia literaria online del “Café Gijón”dirigida por Justo Sotelo y allí tuve la suerte de conocer a Rafael Soler que presentaba su libro “Necesito una isla grande”. Cuando leí la excelente novela de Rafael Soler me di cuenta de que en ella se ponía de manifiesto la problemática de la vida en residencias de las personas mayores que ahora en los días de Pandemia después de lo vivido las instituciones se ven obligadas a encontrar otras soluciones tanto económicas como sociales crear entornos donde las personas mayores puedan llevar adelante no solamente su proyecto de vida sino también un trato digno y equitativo.
Cuento todo esto para poner de manifiesto que leer literatura nos sirve para pensar y abrirnos la mente todo ésto en la novela de Rafael Soler se hace realidad.
El libro “El último Gin-Tonic” de Rafael Soler acaba de llegar a mi domicilio con una amable dedicatoria que agradezco profundamente.Leeré con atención su narrativa sobre los vínculos familiares en la que se dan cita la incomunicación, la traición, las lealtades encubiertas, la muerte, el amor y los deseos truncados.Al fin y al cabo como la vida misma. 
 

viernes, 22 de enero de 2021

Décima a mi gata Catalina

 


Décima dedicada a mi gata Catalina.
¡Oh! felina sigilosa
con la luz de tus pupilas
al año nuevo vigilas
siempre audaz y misteriosa.
Gimnástica y perezosa
fuiste esfinge en el pasado.
Ahora lo has superado
andas por donde tu quieres
hasta encontrar los quereres
del que siempre está a tu lado.

martes, 29 de diciembre de 2020

Atención al mundo de la cultura

 

 Aprovecho los últimos días de este malévolo año para llevar mi atención al mundo de la cultura y del conocimiento que tan poco caso se les ha hecho.

De la mano del maestro Lolo de la Rosa os dedico mi interpretación de la “Canción del caminante enamorado” deliciosa creación del gran concertista y compositor Jose Luis Merlin.

Que el próximo año sea grato nos de salud para disfrutar del arte y de los que la hacen posible.

#chemaesarte


viernes, 11 de diciembre de 2020

Eneas,Anquises y Ascanio.En la pandemia.

Museo Borghese

 Alegoría de mi amigo Fidel Améstica.

"Bien vale recordar el conjunto escultórico de Bernini “Eneas, Anquises y Ascanio”. Eneas carga a su padre sobre los hombros, a quien libró de la destrucción de Troya. Algunos han destacado este gesto en relación con los ancianos víctimas de la actual pandemia de covid-19. Aquí está presente la historia misma y sus generaciones y lo sagrado de la humanidad. A pesar de la apostura poco convencional, Bernini mantuvo el eje vertical: en la base, la pierna izquierda de Eneas, su cadera robusta y el hombro que sostiene a Anquises, su padre; con ese equilibrio, su rostro puede salir del eje con expresión de alerta. Sobre el hombro, el pecho y el rostro del viejo extienden esa vertical y la proyectan hacia el cielo; la expresión del anciano es serena, armónica; y su mano izquierda sostiene sobre la cabeza de su hijo al penate, dios tutelar de la manutención hogareña, de la bodega de los alimentos, similar a cómo los dioses láricos custodian el fuego del hogar, y ese sentido de lo sagrado hogareño y comunitario es lo que pone sobre su entendimiento. El niño, Ascanio, hijo de Eneas y nieto de Anquises, es el portador del fuego. Ese eje vertical es el tronco del árbol sagrado; la luz se absorbe en la fronda proyectada en la cabellera del anciano y el dios penate, el entendimiento se iguala a alimentarse; la savia fluye en la fuerza de la pierna, la cadera, el pecho y el hombro de Eneas, interconectados con la fragilidad de la cadera de su padre y la luz de su mirada; y a la base, a la raíz, la energía de la memoria, portada por el niño que lleva el fuego. Tan barroco como helenístico es este conjunto; musculatura en tensión, focos de atención divergente, escorzo dinamizado entre luces y sombras, gestualidad intensa y expresiva; miedo en el niño, alerta en el héroe y serenidad en el anciano; virilidad, inocencia y sabiduría, valores clásicos puestos en movimiento, pero clásicos todavía al nacer del mencionado eje. Si Bernini fuera de este tiempo, no habría un solo eje, sino que tres, y desconectados: viejos sin sabiduría o sabios defenestrados, adultos sin virilidad ni carácter, y niños agresivos, tres ejes nacidos de la ausencia de lo sagrado."

domingo, 8 de noviembre de 2020

A mi me gusta charlot



Ese pobre, vagabundo con sombrero, bastón, chaqueta, chaleco raido, pantalones que desbordan y zapatos que engrandecen.
Ese es el hombre gigante, antihéroe y soñador que con mirada ingenua en busca va de quimeras. Siempre en su pensamiento aquellos tiempos antiguos para encontrar los modernos. 
Sueña con la enamorada que alegre entre candilejas pasea sus moldeadas caderas. 
De su mente nunca olvida la arenga del dictador, el baile de los panecillos y la suela del zapato con los clavos que relame el explorador hambriento.
Recoge con miramiento al niño desamparado para que aprenda en la calle la crudeza de la vida junto a los que el mundo olvida y en muchos casos reprende.
A mi me gusta Charlot.